Jamás me levantó la mano

Fátima (Romina Pinto) es la madre de Naiara (Malena Luchetti). Ambas conviven en una vivienda precaria de Villa Seca, y pasan sus días repitiendo una rutina asfixiante, hasta que se les presentan una oportunidad única. Entre agravios y reproches, desde su silla de ruedas esta sufrida mujer, junto a su indomable hija, harán lo imposible por ganar un concurso de baile en el club del barrio.
Ellas así manifiestan su amor, las frustraciones e ilusiones incumplidas por una vida que no desearon. Ellas no se eligieron, simplemente les tocó ser. 
Una comedia dramática costumbrista bien escrita por Marcos Casanova, y dirigida por Cristian Majolo, quien supo aprovechar las condiciones de sus dos actrices. Ellas saben usar las palabras como disparos, con textos por momentos fuertes, absurdos, urticantes, en un interesante balance entre el drama y la risa, con sus cuerpos al servicio de lo contado. Es destacable así también la buena química entre Malena Luchetti y Romina Pinto, con quienes es imposible no lograr cierta empatía.
Porque por mas que estas dos mujeres se lleven así, hay un lazo que las une, perfectamente identificable, y un dolor contenido a presión que amenaza con estallar en cualquier momento. 
La relación madre - hija será puesta a prueba, y es ahí donde emerge la miseria de estas mujeres, que se aman y se odian.


Ficha técnica:
Actrices: Malena Luchetti y Romina Pinto.
Voces en off: Noelia Novillo y Marcos Dego.
Dramaturgia: Marcos Casanova.
Dirección: Cristian Majolo.

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