Córnea

Una mujer (Ana Padilla), que se ha quedado ciega, busca a un ex empleado suyo en una plaza, donde él es cuidador de día y sereno de noche. Ella llegará hasta allí para convencerlo de reactivar un viejo pequeño negocio familiar. Las imágenes que le han quedado de aquella época de trabajo, de tiempos felices, son las que utilizará para intentar convencerlo.
La necesidad de esa persuasión, a través de la evocación de algo que se fue, hablará también de años de soledad.
Ana Padilla así le pone el cuerpo a un ser entrañable. Un bastón blanco y una cartera son los únicos elementos en escena, en los que se basa para una composición difícil. Su mirada perdida es sostenida durante el largo de todo el unipersonal, y en ningún momento se le escapa ese deambular a tientas.
Un manejo del cuerpo detallista, marcaciones que también refieren a la correcta dirección de Nely Mucci y Pehuén Gutiérrez, éste último autor de la obra.
Y aunque su protagonista sea ciega, las imágines se hacen presentes constantemente a lo largo del relato, que nos evoca a otros tiempos, a través de recuerdos. El espectador logra recrear esa otra historia, que está de fondo, pero que es excusa de la presencia en esa plaza. Lugar que entre luces y sobras también parece iluminarla, y oscurecerla.
Una soledad presente, y la fuerza de momentos mejores, para la búsqueda de la felicidad de una mujer. 


Ficha técnica:
Actriz: Ana Padilla.
Guión: Pehuén Gutiérrez.
Dirección: Nely Mucci y Pehuén Gutiérrez.

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