Amanda o el vicio de los sin nombre

Tres hombres (Juan Hurtado, Luciano Rosini y Diego Segura), una mujer (Natalia Mena), y Amanda, una muñeca de porcelana desgarbada, se encuentran en una oscura habitación, sin saber su identidad, ni dónde están.
En ese lugar parece no haber tiempo, y la oscuridad lo cubre todo. Ellos cuatro se preguntan repetidamente quiénes son, y la única respuesta es “yo”.
A partir de dicho interrogatorio se abre el universo filosófico del saber de cada uno, el qué hacen allí. La única certeza es que a ellos no les queda nada, ni siquiera su propio nombre. Aunque sí las dos mujeres representen el vicio de los tres hombres.
Ahí es donde la obra interpela al espectador, y no lo deja indiferente. Porque lo busca y lo hace partícipe, de forma visceral. Y el original recurso de la iluminación con sólo la luz de velas que los protagonistas portan, crea ese clima denso e íntimo que el guión propone.
El silencio, los ruidos en la oscuridad, las respiraciones, el peso de las emociones, son todos elementos que alimentan el clima en este particular lugar. 
Silvina Roccisano buscó para esto también una cuidada estética en vestuario y maquillaje, para cuatro personajes intensos, con un halo misterioso que los rodea. Buenas y parejas actuaciones de ellos. 
“Amanda o el vicio de los sin nombre” propone con este sumirse en la oscuridad de este no tiempo algo diferente a lo que hay para ver en la cartelera porteña.



Ficha técnica:
Actores: Natalia Mena, Juan Hurtado, Luciano Rosini y Diego Segura.
Guión: Juan Hurtado.
Dirección: Juan Hurtado.

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