Argentinien

El contexto nos sitúa en Arizona, en la desolada última estación del ramal Argentine Pacific Railways. Hasta allí llegará Stefan (Alejandro Awada), un nuevo jefe, para determinar el futuro de la misma. El personal estable del lugar, Lidia (Mimí Ardú), Fortunato (Claudio Rissi) y el Rusito (Juan Luppi) lo esperan con una mezcla de esperanza y temor, en un frío intenso, en ese polvoriento y remoto paisaje del que son parte. 
Transcurren los años del primer gobierno de Perón, tiempo de la nacionalización de los ferrocarriles, y en este ambiente se desencadena la acción de esta obra que propone un material de rica teatralidad.
Cuatro conmovedores personajes que son solos y permanecen en un andén a la espera de la llegada de un asombro, cada uno con su pesar a cuesta. Cuatro interpretaciones que logran lucir el oficio de los actores, perfectamente construidas, en que cada uno irá desgranando su propia historia, y su presente incierto, en aquel transfondo político, en un lugar lejano de la gran ciudad.
Con buenos recursos escénicos, y una puesta bellísima que mete al espectador de lleno en ese frío lugar, el director Luis Romero logra una interesante propuesta del texto de Pedro Gundesen.  
El espectador está al borde de las vías, rodeado de vegetación, y el ambiente de la espera nos traslada, invade, absorbe. La bella sala Orestes Caviglia, del Teatro Nacional Cervantes, da el ámbito ideal para dar marco a este relato, en su segunda temporada.
Personajes entrañables para una historia bien argentina.


Ficha técnica:
Actores: Mimí Ardú, Alejandro Awada, Juan Lupi, Claudio Rissi 
Guión: Pedro Gundesen 
Dirección: Luis Romero

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