La laguna

Un padre (Germán De Silva), viaja junto a sus dos hijas (Martina Juncadella y Denise Groesman) a su pueblo natal porque la madre de éste se encuentra enferma. A un costado de la ruta, el descanso de la noche termina, pero es como si el día nunca empezara.
Las horas pasan y este hombre no vuelve a manejar el auto. Su percepción se altera, el tiempo se detiene, e invaden a todos los recuerdos. Cuando él era chico y su madre le enseñó a nadar; cuando ellas eran pequeñas y tenían con su padre una banda de música. 
Personajes melancólicos para una relación basada en su incomunicación, algo que no puede ir hacia futuro. Una resistencia que se arma contra el paso del tiempo. 
Es estos sentimientos se basa la obra de Agostina López, sostenida por logradas actuaciones. El trío protagonista hacen que sus cuerpos, tanto en acción como en reposo, transmitan una fuerte intensidad. Destacable labor de las dos jóvenes, en roles muy opuestos, con un futuro promisorio en los escenarios nacionales.   
En la puesta, la parte trasera del auto funciona casi como un cuarto personaje. En el diseño de la escenografía, novedosa y funcional a lo contado, opera metafóricamente como hogar, refugio, escondite, y algo que no puede avanzar.
Una obra que si fuese una película sería un road movie, de ese rato que se toman el padre y las hijas para “estirar las piernas”. Y una laguna como metáfora.
Una historia que, con momentos de humor, lleva al espectador a reflexiones sobre la complejidad de los lazos familiares y aborda, con intensidad, los vínculos filiales.


Ficha técnica:
Actores: Germán Da Silva, Martina Juncadella y Denise Groesman.
Dirección: Agostina López.
Guión: Agostina López.

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