2040

Transcurre el año 2040. Abril (Paula Acuña) acaba de dejar “el grupo”, un lugar espiritual del cual mucho no se sabrá, y se refugia en la casa de su particular madre (Mónica Raiola), cuya mayor preocupación será no envejecer. Un día a ese hogar llega la visita del joven Julien (Julián Tello), quien irrumpe para plantear su necesidad de una guía para su alma, en esos momentos en que parece que los años podrían transcurrir sin dejar huellas en las cosas. Y de fondo, siempre suena la misma música.
Una escena cotidiana, pero a muchos años del hoy, en la que se manifestarán las dificultades para detener el paso del tiempo. Una obra sobre un 2040 imaginario, en la que abundan el humor absurdo y una sarcástica mirada sobre el culto al individualismo y la imagen.  
Con “2040” la directora y dramaturga Elisa Carricajo, crea una escena donde se pregunta sobre un futuro no muy lejano, que se imagina plagado de plástico y con materiales reciclables para la construcción de las casas. Y en medio de eso, la manera de vincularse. Una puesta original que nos invita a pensar cómo podrán ser esos años por venir.
El trío actoral demuestra con calidad interpretaciones en un trabajo corporal importante.
Un interesante juego visual que además de verse bien en la realización escenográfica, la iluminación se permite jugar hasta con sombras chinescas.
Esta obra forma parte de un díptico de la misma directora, “2035” fue su trabajo anterior, estrenada en 2008.  Ambas historias, si bien no tienen continuidad narrativa entre sí, se trata de módulos de una indagación personal de la propia Carricajo de pensar un futuro cercano desde el presente.
Porque todos vamos a envejecer algún día, hasta las cosas más jóvenes del mundo. Porque el progreso tecnológico facilitará muchas cosas, pero no nos hará menos egoístas.


Ficha técnica:
Actores: Paula Acuña, Mónica Raiola, Julián Tello.
Dramaturgia: Elisa Carricajo
Dirección: Elisa Carricajo

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